Desperté mas extraña que siempre no estaba feliz ni siquiera estaba triste, solo hacia frío y es estupido decir que hacia frío pues no cambia en nada mi estado ausente, pero hacia frío y llovía era un día triste yo sabia que era triste porque mi perro ni ladraba, mi madre no cantaba y yo… bueno yo nuevamente sentía los ojos cansados y el cuerpo agotado. Hoy al igual que días anteriores tenia una lucha distinta no como las de antes no como la de 21 de septiembre del 2005 ese día luche contra la ausencia pero esta vez no era una ausencia mía era de Cornelio, no como la de algún día de enero del 2008 donde luchaba contra un grave dolor cardiorrespiratorio que me impedía utilizar mi cerebro, tampoco como la del 1 de diciembre del 2007 que trataba de ocultar mi vergüenza y pena, pero sobre todo mal genio por no dejarme leer el discurso de 11, tampoco la lucha del 26 de julio del 2008 donde trataba de ocultar las estupidas ansias de llorar porque nadie recordaba mi cumpleaños; no, esta lucha era distinta debía luchar contra las estupidas ganas de morir, y era de las peores luchas que había tenido en mi vida, porque tenia todas las de perder y hoy frente al atril de Dios o a ese personaje al que el atribuimos las desgracias y las cosas buenas, bueno realmente no importa a quien, pero ese día me iba a presentar y debía darle argumentos para seguir viva lo peor es que no tenia ni uno, ¿mi futuro? ¿Mi presente? ¿Los que me aman? ¿Los que me odian? En realidad ninguno de esos argumentos parecían tan valederos como decir: porque amo a alguien, luego lo medite y decidí que no le diría a Dios nada de eso era un estupido argumento pues el me preguntaría ¿y ese alguien te ama? Y yo otra vez me sentiría triste y me pondría a llorar y hoy no quiero que nadie me vea llorar.
Bueno me levante, abrí un ojo luego abrí el otro luego se me cerraron los dos, luego decidí que abriría los dos al mismo tiempo conteo hasta tres: 1… 2…3, Mierda! Nuevamente 1…2…3…4…5…6… ya ya! Los abrí saque una pierna la mire dije: hasta tengo bonitas piernas, me estire no tenia casi ropa así que no me enrede en las cobijas me senté medio dormida en la esquina de mi cama y mire al piso estaba frío, muy frío di unos cuantos pasos y Salí de mi cuarto, mí perro se me mando a saludarme lo mire y el sabia que no era un buen momento así que retrocedió y se acostó de nuevo, viéndome de lejos como iba bajando la escalera y desaparecía de su panorama. Llegue al baño no tenai ganas de orinar no habia comido nada el día anterior y salí, luego subí nuevamente las escaleras esta vez el perro no se me acerco, entre a mi cuarto mire al techo y llore, nunca sentí mi cuarto tan grande ya hace rato no tenia miedo; fui a la casa donde vivía antes donde había ocurrido el fatal hecho de dolor y tristeza, estaba abandonada la casa, entre y recorrí el lugar, la sala vaya cuantos recuerdos: cumpleaños feliz, lagrimas, gritos, golpes, peleas, besos, intentos fallidos de suicidios, la cocina: cuantos platos rotos, cuantos quemones, cuanta agua desperdiciada, cuantas salchichas de pollo fritas, cuantos tintos preparados, el baño: cuanto vomito, cuantas lagrimas adentro de este, cuantos gritos de dolor, el cuarto de mis padres y Mio: cuantos ronquidos, cuantas imitaciones frente al espejo, cuantos sueños, el cuarto de mi hermano: cuanto dolor, extrañes, perversión, amor, soledad, instantes estupidos y malcriados, el patio: ropa colgada… y la peor imagen Cornelio ... ¿alguien lo recordaba? Era un dolor y aun el pueblo me señalaba por no poder olvidar mi dolor, por no poder superarlo como dirían ellos. 10 pasos del baño al cuarto pasaba por aquel lugar, 30 pasos de la cocina al cuarto pasa por aquel lugar, todo me señalaba aquel lugar que parecía mi tormento mas preciado.
A veces me ahogo
Mi carnet se había perdido algunos meses antes en un hospital, llevando a mi abuelo deje el carnet allí y debía poner una denuncia así que fui a bosa centro para poner esta denuncia, camine por el cementerio y entre, no entendía en realidad eso de golpear en al tumba pero creía en la posibilidad que mi hermano el gustara aun Caicedo y que le gustara Fito Páez, le cante mi buena estrella y le leí el fin de que viva la música, no sonrío los que estaban junto si lo hicieron… no volví a creer en los muertos. Seguí caminando, camine mucho no recuerdo ni cuanto, no tenia dinero así que fui a una casa de empeño ofrecí mi corazón, unas manos maltrechas y un cerebro aplastado, por las manos me dieron 5 mil pesos pues aun servían para cometer atracos y cosas de esas además unas huellas de mas nunca sobran, por el cerebro me dieron 20 mil (no sabían que servia para poco) por el corazón por ese no me dieron nada, dijeron que no tenia precio que no funcionaba bien además las válvulas estabas destruidas totalmente dañadas, me preguntaron qué si había alguna forma de que lo repara y lo trajera de nuevo, conteste que no el corazón ya le pertenecía a otro; era de saber que sin cerebro no podría funcionar muy bien así que solo deje mis ojos, las manos me las cargue las necesitaba para tocar lo prohibido, caminando ciega y con una banda en mis ojos para que nadie viera por dentro y quien sabe que cochinadas se le ocurrieran, camine sin levantar la cabeza me tropecé muchas veces pero luego me acostumbre a los tropiezos y al gracias hipocrita, al ponerme frente al espejo no me vi, por fin no me veía!!! Y era por instantes de gloria feliz, no debia volver a ver mi triste rostro y ver esas malditas ojeras que se me producían luego de un incansable reguero de lágrimas. Pero luego sonó una canción de sabina que decía: “yo no quiero contigo ni sin ti…”, recoji un poco de agua me limpie bien los huecos de los ojos y tartarie la canción luego me chuze el cerebro y me golpee contra el vidrio debo de suponer que se rompió pues sentí dolor en las manos, me golpee de rabia pues él no moriría por mi, y yo si morirá por él, eso si a él no le importaría que muriera, cualquiera que fuera el fin no le importaría y yo ya me venia acostumbrando a la falta de importancia que representaba para unos cuantos para él. Me desangre en el baño rápidamente coji papel higiénico y me lo metí en los huecos se me salía la sangre a montones por todo lado y yo no sabia que hacer me puse nerviosa corrí por las calles en busca de un medico al llegar me preguntaron mi numero de sisben: no tengo, no se le puede atender, luego dejo de sangrar y preferí volver a mi cuarto oscuro, ahora ¿por donde lloraría?, estaba desesperada malditos quintos lugares malditos dolores estomacales, maldito cerebro que no me da para lo que debo estudiar, malditos! Maldita sea yo.
¿Cariño podría huir de la función?, el teatro me fascina pero nunca me ha gustado actuar
¿Cariño quien te dio permiso de que yo te quiera? ¿Tus regalos no deberían de llegar?, alguien golpea a mi puerta es soledad, una chica que vive a cuadras de acá me dice que a la final todo se mejorara, por eso pero nada que mejora ¿es el fin? Hace días no sonrío, hace días en los cuales lucho constantemente con mil respuestas y todas quieren ganar todas dicen que tienen la razón, todas responden y preguntan, ¿Qué haría yo sin manos? Comerme el odio, morderme un brazo, masturbarme el cerebro con el dedo índice y meñique, soledad tu tan sola como siempre ¿no te aburres de estar sola? ¿No te aburres de ser tan nombrada?, yo no tengo nombre de alma en pena como soledad pero me aburro de todo lo que ella no se aburre. Como quisiera no haber regalado mi corazón y verlo ahí por la 63 expuesto al sol, al agua, a al intemperie, ya esta todo seco feo perdió su color, como quisiera tener ojos para llorar pero sobre todo como quisiera no perder esta vez… pero es solo un lugar, el lugar de los juguetes viejos.
Sabe que... pura mierda, eso me pasa por marica.
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