
Desde las 11 y media de la noche hasta las segundas horas de la mañana que vienen; la televisión puede llegar a ser un completo desastre, aunque generalmente siempre he tenido esta impresión de la televisión pero hablando de esta hora, uno se encuentra que el televisor sirve de generador de calor y de pisa papeles.
A esta hora todo se vuelve maldito, todo menos el internet que siempre lo ha sido y nunca ha tenido el problema de serlo, pero al igual que todos los días, solo se encuentra en esa cajita negra -o según sea su preferencia-, se ven películas que no tuvieron éxito alguno, entrevistas a personalidades insignificantes o que degradan la imagen colombiana aun más de lo que siempre ha estado, como Jorge Barón, o simplemente repeticiones de programas, porque para los que no dormimos todos los días son repeticiones instantáneas y aburridas de noches abrumadas por la desesperación y las ilusiones perdidas, pero la televisión también cumple una tercera misión, la cual es borrar el registro de cada día, entonces oprimo la tecla verde que se ha establecido para prender la cajita, con la exhaustiva necesidad de borrar el día de hoy, de perder la conciencia, de volver a mis vicios y a mi triste pero encantador lugar, allí donde solo hace sombra pero para quien pierde al vista no hay luz alguna. Necesito un shock eléctrico, algo que justifique los actos y que no sea yo quien los quiera tapar, sino que sea el cambio la mejor justificación para seguir. Quiero asegurarme que mis dolores (por ahora controlados con morfina) no serán peores y si mis cicatrices, no tendrán nuevamente que salir a flor de piel y sangrar como alguna vez lo fue.
Ahora entro la duda, y luego de ella no queda mucho, luego de la duda viene el miedo por ultimo-rara vez no aparece-, el terror solo esta ultima acompañada de dosis mínimas de amor, pero yo ya no busco mesías, solo busco un hombre. Posiblemente nunca antes y nuca ahora se vio así, y fui quien por la situación encontró como encarrilar a un tren que ya hace tiempo había dejado de funcionar, y luego de encender motores no pudo parar aunque él quisiera, y ese es nuestro gran defecto. Yo solo busco un buen programa de televisión que me mantenga sintonizada, entretenida, feliz pero como todos los días me quedo viendo el canal chispeante que me dice al oído: No hay nada que ver hoy.
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